Me apasiona el mundo. Siempre tuve esa necesidad de fuga. Conocí a otras gentes, otros mundos, otras maneras de ser; por eso decía que el camino más corto para conocerse a uno mismo es dar la vuelta al mundo. Hace años tuve una cura de humildad en la estación de trenes de Milán cuando al bajar leí: ‘Todos somos turistas”